DESCUBRE PASO A PASO, EL CAMINO HACIA LA FRESCURA

Dedicamos todo nuestro esfuerzo a conservar LA FRESCURA de nuestros productos, ya que esto es lo que nos define.

Estamos pendientes de todo el proceso, poniendo el máximo cuidado en garantizar la calidad óptima en cada etapa, desde la tierra hasta el plato.

Nuestros agrónomos analizan las tierras donde crecerán nuestros productos, para asegurar que las variedades de semillas seleccionadas se cultiven

Cumpliendo nuestros requisitos.

Estudiamos la historia de nuestras parcelas.
Para comprobar la riqueza de su tierra y que no hayan estado en contacto con ningún agente contaminante.

Antes del sembrado, preparamos cuidadosamente la tierra para que las plantas arraiguen bien y crezcan fuertes y sanas.

Durante el momento del cultivo,
EL SUELO ES VIGILADO para economizar agua, fertilizantes y fitosanitarios.

Gracias a la habilidad y experiencia de los agricultores de Florette, la recolección se realiza de forma individual una vez alcanzado el momento perfecto, obteniendo una materia prima excelente en cuanto a textura, sabor y color.

Tras la recolección, ponemos todo el cuidado en mantener la cadena de frío para conservar intactas las propiedades y esencia de cada especialidad.

Nuestras verduras y hortalizas llegan a tu negocio: frescas, seleccionadas, troceadas, lavadas y perfectamente listas para consumir.

¿Pero cómo es el proceso desde el campo hasta tu lugar de trabajo?

1
Realizamos una selección manual, priorizando que nuestros vegetales se encuentren un su calidad óptima en base a criterios como: aspecto, textura, sabor y color.
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Procedemos a trocear la materia prima con diferentes tamaños y formas, según nuestras necesidades.
3
Lavamos nuestras materias primas para limpiarlas e higienizarlas adecuadamente.
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Realizamos un segundo lavado a todos nuestros vegetales.
5
A través de un proceso de centrifugado, eliminamos el agua sobrante para garantizar el grado perfecto de humedad para su conservación y consumo.
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Pesamos nuestras materias primas para establecer las cantidades de producto adecuadas a cada envase.
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Llevamos a cabo un envasado automático, introduciendo el producto en cada embalaje con su fecha de caducidad y lote de fabricación.
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Agrupamos las bolsas en cajas, para su adecuado transporte en palets.
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En el paletizado, clasificamos los productos según las rutas de reparto.
10
Una vez clasificado y unificado, el producto ya está preparado para llegar a su destino.